19 mar. 2017

3 peinados para hacerte en 5 minutos


Como las mañanas de todas las familias, las nuestras son muy muy ajetreadas.
Ocuparnos de perro y bebé se lleva gran parte de nuestro tiempo. Sacar a pasear a uno y asear, vestir y dar de desayunar al otro reducen cada vez más los minutos de los que nosotros disponemos para hacer lo nuestro.
Yo reconozco que si no fuera por lo rápido que es mi marido por las mañanas, la mayoría de las veces no llegaría, porque por el contrario a mí me cuesta mucho mucho moverme recién levantada. Después del café todo se ve de otra manera, pero sigo siendo incapaz de llevar un ritmo tan rápido...

Soy de las que planean la noche anterior el look del día siguiente. Eso incluye preparar la ropa en la silla y pensar cómo voy a llevar el pelo. ¿Vosotras también lo soléis hacer así o sois más del último minuto? 
Si apenas hace uno o dos días que me lo he lavado, suelo llevarlo suelo. Pero cuando pasa del tercero tiendo a hacerme algún peinado que me dure, que sea cómodo y sobre todo ¡que no me lleve más de 3 minutos! 
Twist me pretty y Barefoot Blonde suelen ser mi inspiración, aunque otras veces la cosa es de mi cosecha... 

Seguramente estos peinados no cuentan con el acabado más perfecto del mundo, pero para mi son una gran solución. Os enseño los tres que más he repetido las últimas semanas. ¡A ver qué os parecen!
Todos son sencillísimos y seguramente simplemente viendo la foto podéis deducir cómo se hacen, pero comentarme si os apetece que haga un tutorial de alguno de ellos y me pongo manos a la obra ¿de acuerdo? ;) 

6 mar. 2017

Nacen los Pensamientos Flash

Mimosas

Puede que desde que haya nacido Emma y haya vuelto a trabajar no cuente con el tiempo suficiente para peinarme tal y como me gustaría o restaurar de una vez la mesa de comedor, pero os aseguro que apuntar algo que aterriza sin sobre-aviso en mi cabeza no se me pasa. Ser mamá es renunciar a muchas cosas que nos gusta hacer en vistas a ceñirte a un super-resumen de ti misma en el que imagino que se refleja tu esencia. 
¿Vosotras también lo veis así? ¿Habéis tenido que renunciar a muchas de las cosas que os gusta hacer o sois unas mega máquinas de la organización y llegáis? 

Ultimamente me ha dado por dejar por escrito una serie de cavilaciones que a veces llegan como bombillas que se encienden, otras como fruto de rumiar algo durante un tiempo. Todas las voy apuntando en mi cuaderno de inspiración amarillo, ese conjunto de check lists con fechas, objetivos, palabras claves, inquietudes y ahora PENSAMIENTOS FLASH que representa mi red mental en versión papel.

Creo que escribir a veces es como cazar ideas. Tener la rapidez suficiente de ponerles un seguro para que no vuelen lejos con la misma velocidad con la que han llegado. Para mí es muy importante contar con una libreta y boli siempre siempre cerca por lo que pueda pasar.
Pero además, ponerlas por escrito es la oportunidad de ahondar sobre ellas, juguetear a moldearlas, estirarlas y ver hasta donde nos llevan.  Puede ocurrir que después de tratarlas podemos hasta enamoramos de su brillo. Y ahí es cuando pasan a convertirse en ilusiones. Ya se sabe que no hay mejor gasolina para el alma.

Se me ha ocurrido que compartir con vosotros algunos de estos pensamientos quizás era un buen tema para UNA NUEVA SECCIÓN, en que que si os apetece podéis participar contándome vuestra visión, quizás proponiendo alguna cosa que también os inquieta. 
Me gusta mucho como suena esto porque además de ir en consonancia con mi nuevo ritmo de vida, también va acorde con mi filosofía de Vida Lenta que nació el tiempo que viví en Cartagena. Recuperar algo de eso es básico para mí, porque me resisto a verme engullida por el frenético ritmo de vida que ofrece Madrid. 
Que dedicar unos momentos a cada pensamiento flash sea como mimar un poquito a nuestro interior... 

¡Ahí va la primera entrega! Espero que me contéis...

12 feb. 2017

Mi vida, los últimos dos meses

Espejo barroco restaurado
¡Por fin colgado!

Hace más de dos meses que no me asomo por aquí y no siento ni chispa de culpabilidad.
Hace tiempo que asumí que la llegada de los posts llevarían mi ritmo, el que tuvieran mis circunstancias y mi flujo creativo.
Pero lo que si me ha sucedido es que se me han acumulado las ganas de expresarme y de contar con ese ratito para mí en el que cuento y escribo, pero también reflexiono y me auto-inventario.

Me gusta mucho la manera en que reapareció Marta después de un tiempo desconectada. Así que he pensado que éste también sería mi formato para reengancharme a mi espacio y también a mi misma. Como ese ritual de belleza casera de los domingos. Un baño con espuma. Un cine una vez al mes o una cenita con amigas.

Hoy comienzo despacito haciendo recuento...
1.
He encontrado trabajo a media jornada.

Quizás no demasiado estable, pero si lo suficientemente satisfactorio en este momento.
Me siento afortunada por haber apostado a hacer lo que me gusta y de compaginarlo con pasar tiempo con Emma. Ser madre trabajadora me hace sentir orgullosa por aportar económicamente mi granito de arena pero sobre todo por seguir avanzando profesionalmente.

2. 
Por fin hemos colgado el espejo barroco restaurado en el salón.

El pobre sufrió un accidente y se rompió :(. Tuvimos que sustituir el espejo antiguo por uno nuevo.
Me encantaba el efecto fantasmagórico y las imperfecciones de antes, pero sobre todo me fastidiaba haber recuperado una pieza tan bonita y no poder disfrutarla viéndola colgada.


7 dic. 2016

Volar por mi cuenta

El reno navideño de Muy Mucho que alegra nuestra entrada 

Estos días ando como una tonta canturreando de aquí para allá. Como una loca enamorada que, sin necesidad de ser correspondida, fantasea con el momento de coincidir accidentalmente con su enamorado y cruzar las miradas, o algo así. Que se alimenta de ese sentimiento de inquietud ilusionada que crean las mariposas en el estómago. Que piensa en las musarañas, a la que se le escapan los suspiros mientras mira al vacío.

No es revivir el amor en la adolescencia, no es que llega la Navidad. Sólo es que después de 3 meses buscando curro alguien al que quiero y admiro me ha descubierto que trabajar para lo que me hace feliz por mi cuenta podría ser una manera seria de ganarme la vida. Que quizás lo que estoy buscando es en realidad lo ya he empezado a hacer, sólo que hay que profesionalizarlo un poquitín más.

Pensaréis que menuda visionaria estoy hecha. Que cómo no me había dado cuenta antes. Pues ya veis...Pero es que parece que esta España la tiene tomada con los autónomos y que por tendencia natural la mejor solución es la de trabajar por cuenta ajena. Tanta mofa en campañas de publicidad y spots de coña se han metido tan dentro que parece que es mejor no ponerse por cuenta propia a menos que a uno no le quede otra.

Bueno, pues resulta que ha llegado alguien que me ha tumbado algunos malos mitos contándome que para ella no hay mejor manera de trabajar. Que ha encontrado el equilibrio, disfrutando a tope de su trabajo, compatibilizando su vida laboral con la familiar, escogiendo lo que de verdad quiere hacer y dejando de lado lo que no. Que aunque hay que buscarse la vida, que todo es un poco lío al principio, que muchas veces acuesta al niño y se poner a currar, sobre todo es feliz haciendo lo que hace y que no concibe trabajar de otra manera.

Estoy segura de que no soy la primera a la que esto le sucede. Quizás alguno de vosotros haya pasado por un proceso similar y pueda contarme su experiencia para que pueda valorarlo desde otros puntos de vista...
¿Alguien que me anime o que me desencante?

Estar ante la idea de que algo, que empezó como un tonteo para sacarme unas perrillas, pueda convertirse en mi medio es una descarga de buen rollo por todo el cuerpo. Me ilusiona tanto el planteármelo en serio que me vuelvo ligera y parece que vuelo.

Ya os contaré si finalmente despego o me estrello ;)
Gracias por leerme. 

8 nov. 2016

El otro significado de una trenza de raíz

trenza de raíz invitada antojada por vocación

Una de las cosas que más cambian cuando te conviertes en padre es el tema de hacer planes fuera de casa. Cenas, bodas y viajes se ven afectados directamente. No porque sean incompatibles ni mucho menos con un niños, sino porque lo que prima es mantener su ritmo y por lo tanto su bienestar. Y si ambas cosas se alinean, entonces se puede ir.

Para nosotros, la del sábado ha sido la segunda boda a la que asistimos desde que somos padres, y la primera vez que dejamos al bebé con los abuelos para pasar una noche fuera.
Fue despedirnos de Emma, coger el coche, y ya tenía el nudo agarrado en la garganta...No es que yo sea de las que no se despega. Para nada, porque nuestro bebé desde el principio ha pasado de mano en mano como se pasa la bola. Queríamos que fuera sociable, que se adaptara rápido a nuevas circunstancias y personas, sin perder de vista que no dejaba de ser una niña pequeña. 
Afortunadamente creo que algo de eso se le ha pegado, y creo que también hemos tenido mucha suerte de concebir una bebé de naturaleza fácil y sonriente.

Reconozco que al final mereció mucho la pena. Disfrutar de ratitos solos en pareja es importante después de tantos meses de dedicación. Lo mítico de volver a ser como novios y deshacerte de la responsabilidad de atender a un ser pequeño por unas horas es muy sano.
Al principio es raro. Montarte en el coche sin maxi cosi y de copiloto (que aunque prefiera ir detrás con Emma, en realidad me mareo como una condenada) y todo el tiempo del mundo para maquearte... Pero al rato te vuelves ligera y disfrutas de esa facilidad de acción. Aunque el nudo sigue ahí porque la echas tanto de menos que prefieres no pensarlo.

Y todo esto es posible gracias al patrocinio de los abuelos. Esta expresión es creación de una compi de mi cole y pienso que no puede reflejar más fielmente la realidad...


20 oct. 2016

Si tú también has vivido la maternición

Foto: Elena Prieto Landaluce
Hace unas semanas volví a mi centro de salud porque a Emma le tocaba la revisión del pediatra de los 6 meses y sus correspondientes vacunas.
Después de encontrar aparcamiento, estaba yo montando el carrito de bebé dispuesta a llegar puntual a mi cita, cuando me vino a la cabeza la primera vez que tuve que acudir yo sola al médico después de dar a luz y tras que mi marido se incorporara a trabajar.

Para poneros en situación, mi centro está situado al final de una larga pendiente en un barrio de Madrid lleno de calles estrechas, irregulares, en las que las plazas de aparcamiento brillan por su ausencia. Uno de esos barrios de periferia que la gran ciudad a acabado por absorber.
Recuerdo meter a la niña en el coche, dudando sobre si realmente estaba bien sujeta. La alegría de por fin encontrar sitio. Salir del coche con cuidado, porque los puntos aun estaban tiernos. Armarme de paciencia al abrir el maletero para unir las piezas de ESO que veía a otros montar con tanta facilidad. Y volar porque se hacía tarde.
Algo que antes me costaba horrores, que ahora hago con bastante facilidad. Me sentía una auténtica  panoli...

Y lo fuera más o menos que otras recién paridas, la verdad es que uniendo los puntos, ahora me doy cuenta de que objetivamente eran mogollón de cosas desconocidas, que sin una explicación, había que domar sobre la marcha.
Hasta aquí era como adaptarse a una situación nueva (que no es poco). Palpar e irse familiarizando. Cogerle el tranquillo.

Pero es que yo creo que la cosa va más allá. Porque además de pisar terreno desconocido, lo de la maternidad me ha parecido un atropello de grandes contradicciones que se sucedían ante mis ojos sin que nadie llegara nunca a aclararme (de ahí lo de MATERNICIÓN = MATERNIDAD + CONTRADICCIÓN).
Y esto va sin intención de desanimar a las futuras mamás ni mucho menos, sino más bien de contar mi experiencia para desahogarme, y quizás de poner en sobre aviso a las más sensibleras como yo. Creo que lo hubiera agradecido.

7 oct. 2016

Hábitos para recuperar el control tras la maternidad (y el verano)

Emma y su papilla de frutas

Parece que es la conversación de ascensor más repetida en mi entorno junto con los millones de virus que los niños se están pillando en las guarderías.
Que sí, que el otoño ha entrado esta vez más tarde. Que el verano se ha quedado demasiado y en consecuencia estamos todos un poco locos. El cambio de ropa se alarga y es más difícil asentar las rutinas que marcan el comienzo de la temporada si la temperatura pide sandalias.

A mí se me ha juntado un poco todo. El cambio de estación y la vuelta a la vida real después de mis primeros 6 meses de maternidad. Emma ha crecido (¡ya toma papilla de frutas!) y tenemos que organizarnos para que yo saque tiempo y pueda centrarme en nuevos proyectos y en la vuelta al mundo laboral. Así que aprovecho el tirón y estoy haciéndome un dos por uno gracias a instaurar algunos nuevos hábitos que me hacen sentir que el orden está a ratos en nuestras vidas.

Son muchas cosas las que están cambiando... O puede que en realidad no tantas. Lo que me pasa es que después de invertir horas y horas en casa junto a mi bebé, como que cualquier novedad te parece una enorme transformación. ¿Habéis sentido esto alguna vez?

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