Por el ojo de la cerradura

Me inspiran incertidumbre, curiosidad, gran expectación,
casi temor. Y todo por ese religioso orden.
Pasar por delante del portón de una gran casa, una iglesia preciosa
cerrada a cal y canto, la puerta de una habitación debajo de la cual se escapa
la luz del sol…
No se puede llamar  afición a dedicarse a mirar a través de un ojo
de una cerradura. Afición es algo a lo que se dedica el tiempo comunmente, y yo
no le dedico momentos graduales de mi vida a ello, sino que simplemente es algo
que hago desde niña cada vez que se presenta la ocasión. Quizás lo leí en un libro, quizás
Alicia en el País de las Maravillas me causó demasiada impresión, no sé.
La imaginación juega un papel grande en todo esto, aviva la
intriga de lo que habrá al otro lado. Hay posibilidad de descubrir muchas cosas
sólo con mirar, cosas bellas y secretas como un precioso jardín cerrado al
público por un dueño huraño, el retablo que esperabas visitar. Puedes revelar un
misterio, o espiar a alguien a quien temes, o a quien amas.
Agujeros prohibidos que te precipitan hacia lo desconocido, una
oportunidad de acceder a una pequeña parte de lo que no podemos alcanzar…El marco
perfecto de imágenes que las vuelve aun más bellas.
   
 
Desde el ojo de la cerradura de la Orden de Caballeros de Malta, colina de Aventino (Roma)

9 Comments

  1. vaya post tan preciosísimo! Además a mi me chifla Alicia en el País de las Maravillas, así que siento esa fascinación que cuentas.
    La curiosidad mueve el mundo, y la sorpresa que la sigue nos sacude, así que… sigue mirando por el agujerito 😉

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