Restauración del trono, paso a paso

Hace unos días os enseñaba el ANTES y el DESPUÉS del trono que
encontré en la calle.

Si esto de la restauración despertó algo vuestra curiosidad,
o queréis iniciaros en el asunto como yo lo hice,  hoy quiero explicaros LOS PASOS QUE SEGUÍ PARA
CONSEGUIR EL RESULTADO.
Adelanto que, como ya os dije entonces, no soy ninguna dominanta en esto de recuperar muebles.
Simplemente me basé en las instrucciones que me dio alguien con más experiencia
que yo, pero que tampoco se dedica a ello profesionalmente.
¡¡Manos a la obra!!
1. Lo primero a lo que le presté atención fue al
RESPALDO
.
La rejilla estaba rota, irrecuperable, y había
que cambiarla entera.
Después de informarme sobre el tema, supe
que lo de poner rejillas no es moco de pavo. Es un trabajo artesanal que sólo
un restaurador profesional puede hacer para que el resultado quede perfecto.
Por esta razón, para este primer paso llevé el trono a una tienda para que
renovaran completamente el respaldo con una rejilla nueva.
2. El siguiente paso fue PREPARAR LA MADERA
ANTES DE PINTAR
.
Para ello, fue necesario retirar el barniz
que tenía la silla. Esto se consigue aplicando un decapante, que se va
untando con una brocha parcialmente por zonas. Se le deja actuar durante cinco
minutos sobre la zona determinada y seguidamente hay que retirarlo rascándolo
con una lana de aluminio.
Después se pasa un trapo húmedo por la
superficie para eliminar los restos de la lana.
Una vez limpia, se debe aplicar con brocha un
tapa poros sobre la madera.
3. Tenía claro que quería un color claro.
Busqué un color beige de PINTURA AL AGUA.

No apliqué directamente la pintura, sino
que la disolví con un poco de agua para que la mezcla penetrara más en la
superficie. Para ello utilicé una brocha gruesa y pinceles algo más finos para
los detalles.
Fueron necesarias dos capas.
4. Más tarde ENVEJECÍ el color con betún de Judea.
Hay que aplicarlo igual que el decapante,
poco a poco por zonas y con una brocha. Se deja actuar durante diez segundos y
se retira arrastrando los restos con un trapo.
Decidí dejar la rejilla del respaldo con el
color beige de la pintura. Me parecía que el contraste del claro con el más
oscuro de la madera hacía el mueble más bonito.
5. Después de terminar con la estructura de la
silla, ahora tocaba el ASIENTO.
Para comenzar a trabajar en él antes tuve
que averiguar cómo estaba hecho, con el objetivo de renovar los materiales
utilizando la misma técnica con que fué fabricado y no cambiar la esencia del
mueble.
Esta parte del trabajo resultó la más
laboriosa de todas, en la que la ayuda de mi madre fue fundamental.

Deshaciendolo muy poco a poco, descubrimos
que el asiento se componía de un bastidor de madera sobre el cual estaban
fijadas con clavos las cinchas. Sobre ellas había una antiquísima capa de crin,
muy deteriorado, una tela aislante para evitar que las hebras del crin se
salieran, y finalmente la tela exterior del asiento.  
Compramos todos los materiales nuevos:
cinchas, crin y telas aislantes.
En primer lugar colocamos las cinchas
nuevas, tensándolas de extremo a extremo del bastidor y fijándolas con grapas
de tapicería.
Cortamos extremos de cada cincha y untamos los bordes con cola para que no se dehilacharan.

Sobre ellas colocamos el nuevo crin, distribuyéndolo
proporcionalmente por toda la superficie y dándole la forma del asiento. Encima
colocamos una tela aislante que fijamos tensa a los extremos con grapas, y
sobre ella una fina capa de goma espuma que también unimos al bastidor.

Ahora solo quedaba tapizar el asiento con
la tela. Escogí un terciopelo color rosa palo de K.A.
Sobre el revés del terciopelo dibujamos la
plantilla y cortamos la tela. La unimos al bastidor haciendo un pequeño
dobladillo para evitar que por la tensión se rasgara.

Finalmente colocamos una tela para cubrir las cinchas y evitar que quedaran al descubierto.
ET…VOILÀ!!

10 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *