30 may. 2014

Mi Balco-Huerto de especias aromáticas


Mudarnos a este piso en el casco antiguo de Cartagena fue todo un acierto, no sólo por las vistazas al Foro Romano de las que os hablaba al comienzo de esta nueva etapa, sino porque por fin tengo el espacio, tiempo y luz necesaria para llenarlo de plantas como Dios manda.

Jamás de los jamases sospeché que esto de la jardinería se volvería una afición para mí. 
De nuevo, los genes nos marcan más de lo que creemos.
Más de lo que una ingenua adolescente se atreve a aventurar mientras contempla a un padre feliz silbando canción tras canción, manguera en mano, regando cada árbol-arbusto-planta del jardín de la casa familiar de la sierra. 
Y a una madre, que medio pirada, incita a un frenazo de emergencia sólo porque ha visto unas flores preciosas que desea recoger para hacer un ramillete o secar entre páginas de libros.




La historia se repite. 
No sé si este gusto por lo verde me viene de verlo en casa, o simplemente porque el tema estaba ahí y con el tiempo irremediablemente tenía que salir. 



El caso es que últimamente disfrutaba tanto cuidando las 4 plantas que tenía en casa, que decidí llenar las jardineras vacías de los balcones.
Escogí fundamentalmente plantas aromáticas porque el olor que llega tras abrir la puerta del balcón da mucho gusto, además de porque añadir una hojita fresca a la comida es un auténtico lujo.


Menta, hierbabuena, albahaca, tomillo, perejil y romero que he tratado de agrupar según la necesidad de agua y luz.
Por ejemplo, el tomillo y el romero no necesitan de ser regadas todos los días ni de mucho sol. Pero en cambio, la menta, la hierbabuena y la albahaca requieren de estar más pendiente, un agüita un mínimo de días alternos y una posición especial para recibir sol.


Haber descubierto este nueva ocupación me ha hecho llegar a una conclusión bestial sobre mi misma: mi calidad de vida depende directamente de los metros cuadrados de mi casa ocupados por la clorofila. 
Es decir, cuanto más ser vivo de color verde tenga a mi cargo, más plena me siento.

Además, confieso que adoro mirar mis propias plantas desde la calle, cuando estoy llegando a casa...

En mi caso, LA FELICIDAD ES DEFINITIVAMENTE VERDE.
¿La vuestra de qué color es?



9 comentarios:

  1. Ojalá a mi me duraran las plantas, para poder tener especies, y disfrutar viendo como crecen ... pero debe tener una mala zona porque siempre me toca tirarlas ...

    Saludos desde CukyMundo!

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    1. Ánimo con ellas. Solo requieren de un poco de atención y cariño.

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  2. Qué envidia me das!! Desde hace unos años me he aficionado a las plantas y me encantaría tener un "Balco-huerto" (no me puede gustar más la definición!!). Yo plantaría fresitas y tomatitos cherry. Envidia total! Bss!!

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  3. Síiii, me encanta. Yo también tengo menta y muchísima lavanda!!! Ya sabes de mi afición a jardinear, me encanta mimar mis plantas. Lo bueno de las plantas aromáticas es que repelen a los bichos pero yo no las uso para cocinar solo para decorar.....También miro mi balcón orgullosa cuando paso por debajo ;) y pienso que es el más guapo!

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    1. Hola Pepa, cómo me gusta descubrir las cosillas que tenemos en común! Igual te copio lo de la lavanda. Tiene pinta de oler fenomenal

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  4. Echo de menos un balconcito en mi casa de Madrid...a ver si la siguiente mudanza tengo más ojo!
    Qué a gusto tienes que estar allí, y verás qué maravilla lo de tener las aromáticas a mano para cocinar.

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    1. Hola Alicia!! Si, con un espacio pequeñito seguro que es suficiente!!

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  5. Tienes razón, las plantas enganchan y mucho, lo digo por experiencia... prueba con una hierbaluisa su aroma es maravilloso.

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