14 oct. 2014

Ser dueña después de Excalibur

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Ser de perro.
De eso no se nace, uno se hace.

Haber tenido de siempre perro en la familia puede crear grandes precedentes.
Una experiencia que genera millones de anécdotas que recordar de vez en cuando. Mucha nostalgia porque en cada recuerdo infantil siempre está presente ella o él. Abrir el apetito para continuar con la tradición una vez que creces y te haces con la independencia, tu pareja y futura familia. Crear un hogar significa que también quieres tener un perro.
Puede ser.

O también puede ser que, por el contrario, crezca el rechazo al compromiso de mantener el horario de los paseos, llueva o nieve. A no poder viajar siempre que uno quiera, o encontrar todo el tiempo pelos en tu ropa oscura.

La cuestión es que tengo motivos para opinar que el hábito no hace al monje, porque en nuestro caso la historia fue diferente.

indulgy

En casa nunca tuvimos... Al menos no uno propio, sólo ocasionalmente.
Perros de prestado que venían a pasar unos días por motivo de vacaciones de familiares. Comidas de primos con suerte que sí eran orgullosos dueños, e incluso un cachorrito abandonado en la puerta que ni de broma nos dejaron quedarnos. Le pusimos nombre, le desparasitamos y luego tuvimos que dejarle ir porque un perro era demasiada responsabilidad. El deseo de tres críos vencido por un razonamiento tan aplastante.

Hasta que, un poco más tarde, mi subconsciente no pudo más y una noche soñé.
Al día siguiente me desperté con una profunda vocación. Intenso deseo de ser dueña en cuanto pudiera, que no es lo mismo que querer un perro.

Y todo eso me rondaba por la cabeza cuando la semana pasada la foto de Excalibur inundaba las redes sociales. Se cuestionaba, se debatía. Movimientos en defensa de los intereses de los animales contra argumentos más o menos de peso.


Desde que abrí este blog he cuidado que su esencia fuera tratar el lado más positivo de las cosas. Feas ya tenemos para un rato por ahí fuera. Por eso no deseo enredarme en opinar, apoyar o unos u otros, ni hoy ni nunca.
Esto no va de ignorar los sucesos de la semana pasada, sino simplemente contaros LA REFLEXIÓN POSITIVA QUE YO SAQUÉ de todo aquello, después de que se removieran tantas cosas dentro en mí.



Mis palabras de hoy solo son para compartir con vosotros que lo que sucedió me hizo revalidar mi compromiso y ganas de ser dueña. De quererle, cuidarle, jugar con él, acariciarle, pasear por la playa en invierno, hablarle, decirle "bonito" y besarle.
Recordar que ser dueña de un perro me ha hecho mejor persona. Nosotros debemos a Sam más de lo que nosotros le damos a él.

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Nos ha hecho sentir y aprender cosas que de ninguna otra manera podríamos haber experimentado. Cosas que jamás pensaste que pudieran existir. Un amor y fidelidad incondicional incorruptible, porque resulta que tú siempre serás lo más importante para él. Da igual lo que hagas. Eso nunca cambiará.

Tener a Sam aquí, a mis pies, mientras aporreo las teclas del teclado me da más calor que un radiador a la máxima potencia. Y la ilusión que siento al girar la llave de casa y verlo aparecer tras la esquina del pasillo es aún más intensa que la que sentimos el día que llegó a casa. El recuerdo del cachorro adorable, de anuncio, irresistible, al que vence por mil puntos el perro adulto y super pesado en el que se ha convertido.

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15 comentarios:

  1. Uy, como te entiendo, perfectamente pero con perro, gato y todo en general. Para mí los animales son muy importantes. No me ha gustado nada el tema de Excalibur, solo de pensar que le pudiera suceder lo que sucedió me daban mareos. Creo que muchos nunca van a entender lo que significan los derechos y el amor por los animales, un beso, me ha encantado :)

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  2. Hola. Sam es sencillamente adorable. Yo no tengo perro pero sí gatos y estos días no he dejado de pensar en que al dolor de una enfermedad con muy mal pronóstico a esta enfermera tenemos que añadirle el sufrimiento de saber que su perro ha sido sacrificado. Yo no habría podido soportarlo. Un besito y a disfrutar de tu perro.

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    1. Hola Marigem!! Yo prefiero quedarme con los sentimientos positivos que generan malas situaciones, siempre y cuando sea posible. Soy afortunada de disfrutar de un perro como Sam cada día!!

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  3. Que bonito Sam! Dan ganas terribles de achucharlo!
    Muy bonito tu post. Nunca he tenido perro. No sé sí lo tendré, pero leer historias como la tuya me despiertan el gusanillo!
    Besitos

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    1. Anímate Silvia, la experiencia es increíble. Un beso fuerte

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  4. Jo, se me han saltado las ñágrimas recordando a mi difunto Erwin :(
    Que lindo tu blog y que lindas tus palabras, y las ilustraciones también ¿las haces tu? Preciosas!!

    Te invito a que pases por mi blog y participes del debate que quiero crear a través de mi último artículo, hablo de los blogs y esos raros eventos a los que nos invitan...

    http://puro-vintage.blogspot.com.es/
    instagram @purovintage

    Un abrazo,
    Nati de Puro Vintage

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    1. Hola Nati! Yo también perdí a una perrito y se lo mal que se pasa...Lo positivo de esto es que siempre se puede volver a empezar.
      Las ilustraciones no son mías, ojalá lo fueran. Tienes el origen en el pie de foto. El de la segunda no se de quién es...La saque de una App de fondos de pantalla.
      Un beso fuerte

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  5. Qué bonito! Me has puesto la carne de gallina...
    Yo nunca he tenido perro y no sé si tendré algún día, pero desde luego tengo claro que cualquier perro (como cualquier ser vivo) se merece una dueña como tú.

    Besos!

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    1. Qué linda Marta!!! Tú si que me has puesto la carne de gallina con tu comentario ;)

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  6. Me ha encantado. Sin Sam esto no sería lo mismo.

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  7. hola! gracias por tu comentario, bonito blog, y ya veo que somos doglovers
    Yo creo que se hace y se nace, ahora que tengo un hijo veo como bebés se lanzan como locos a por ellos y otros les tienen miedo pero que seguro que al crecer les gustarán, luego hay otra vertiente de la que no hablaremos.... jeje
    Tu caso es el de mi marido, el siempre quiso tener perro y jamás le dejaron, pero fue irnos a vivir juntos... y 2 de golpe, 2 además que nos cambiaron la vida...yo en cambio nací con perro llevo 5 y se que moriré con perro, por mucho trabajo que den sacrificio que tenga que hacer... lo que a mi me aporta un perro en mi caso el mio... no me lo aparta ninguna persona.
    te dejo un post que hice...
    http://azaharajs.blogspot.com.es/2013/03/always-indi.html
    besos
    AJS

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    1. No tengo hijos pero he observado eso que cuentas de los bebes. Me encanta ver como se comportan a los mellizos de mi prima con su perra, tan grande y nerviosa. Y ellos como si nada. La adoran.
      Para mi lo del perro esta siendo una experiencia increible y creo q como tu siempre tendré uno a mi lado :)

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  8. Ay nos ha caído aún lagrimita y todo, preciosas palabras y te entendemos perfectamente porque nosotras siempre hemos tenido mascotas, que se han convertido en compañeros de juego cuando éramos niñas y en compañeros de vida mientras hemos ido creciendo. Todo niño y toda persona debería saber lo que es eso y no entiendo y nunca entenderé cuando la gente dice que un perro es demasiado grande para un piso, más grandes somos los humanos y nos conformamos con vivir en 50m2 por lo que compartirlos con un perro siempre será más divertido, y bueno para la gente poco dispuesta al ejercicio como yo siempre nos obliga a mantenernos en forma gracias a los largos paseos en los que siempre conoces a gente del vecindario así que es siempre genial tener un perro de acompañante!

    Saludos de las chicas de http://inatrendytown.blogspot.com.es

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